Vino y Café

Cómo llegamos hasta acá

Vino y Café empezó como un cuaderno de notas compartido entre dos personas que no se ponían de acuerdo sobre qué era más difícil: catar un Malbec de altura o calibrar una extracción en V60. Con los años se convirtió en un archivo de catas, talleres y microlotes que hoy sostiene la identidad del proyecto.

  1. 2018

    Primeras catas comparadas

    Arrancamos con encuentros chicos en Buenos Aires, siempre con la misma premisa: dos vinos de la misma variedad y dos cafés del mismo origen servidos a ciegas. La idea era discutir, no acertar.

  2. 2020

    Guías de métodos de extracción

    Publicamos las primeras fichas de V60, Chemex y prensa francesa con proporciones, molienda y temperaturas. Empezamos a medir todo: gramos, segundos, grados. El cuaderno se volvió un archivo técnico.

  3. 2022

    Talleres de barismo y maridaje

    Pasamos de la nota escrita al aula. Talleres presenciales con grupos reducidos, molinos en la mesa y una regla clara: cada participante prepara su propia taza antes de opinar sobre la del vecino.

  4. 2024

    Suscripción con etiquetas boutique y microlotes

    Sumamos la selección rotativa mensual: vinos de bodegas chicas y café verde de microlotes, con envío a todo el país. Cada caja incluye la ficha de cata y las variables de tueste o añada que la justifican.

  5. Hoy

    Un archivo abierto sobre lo que bebemos

    Seguimos con la misma obsesión: entender cuerpo, acidez y retrogusto antes de ponerle adjetivos. El proyecto creció, pero la mesa de cata sigue siendo el lugar donde se decide qué entra y qué no.

Lo que sostenemos cuando nadie está mirando la taza

Vino y Café nació de una costumbre simple: anotar qué tomábamos y por qué nos gustaba. Con los años esas notas se volvieron un archivo de catas, métodos de extracción y etiquetas argentinas que hoy compartimos con quien quiera leerlas.

Trabajamos para curiosos, no para expertos. Gente que compra una botella de Bonarda y quiere entender qué esperar, o que arma un V60 por primera vez y no sabe si el problema fue la molienda o el agua. Escribimos desde Buenos Aires, con envíos a todo el país, y mantenemos una regla: si no lo probamos, no lo publicamos.

Catamos antes de recomendar

Cada microlote de café verde y cada etiqueta boutique pasa por una mesa de cata interna. Registramos temperatura, molienda y tiempo de infusión, y descartamos lo que no resiste una segunda preparación.

Explicamos sin solemnidad

Preferimos decir "esto sabe a ciruela madura" antes que llenar una ficha de adjetivos importados. La enología y el barismo se entienden mejor cuando el vocabulario es el de la mesa, no el del catálogo.

Origen visible

Indicamos región, variedad de uva, altura del viñedo y perfil de tueste cuando corresponde. Si un dato no lo tenemos confirmado por el productor, lo decimos en lugar de rellenarlo.

Cómo nos comunicamos

El tono es de sobremesa: cercano, sin solemnidad, pero con precisión cuando hace falta. No prometemos revelaciones ni vendemos prestigio. Contamos qué cambia entre un Chemex y una prensa francesa, por qué un Malbec de Valle de Uco se siente distinto a uno de Luján de Cuyo, y qué mirar en una contraetiqueta antes de decidir.

Nuestros talleres presenciales de barismo y maridaje siguen la misma lógica: pocas personas, práctica real, y la posibilidad de equivocarse con el agua a 88 grados sin que nadie te mire mal. La suscripción mensual existe para eso, para probar etiquetas que quizás no elegirías solo.

Cómo llegamos hasta acá

Vino y Café no nació de un plan de negocios. Nació de dos cuadernos: uno con notas de cata desordenadas y otro con registros de molienda, temperatura y tiempos de infusión. Con los años esos apuntes se volvieron método, y el método se volvió una forma de trabajar.

  1. Primeros cuadernos

    Catas informales en una cocina de Buenos Aires

    Empezamos reuniendo seis o siete personas alrededor de una mesa, con dos vinos y tres cafés distintos. La regla era simple: anotar antes de opinar. De ahí salieron las primeras fichas de variedades de uva y los primeros perfiles de tueste que todavía usamos como base.

  2. Método

    Estandarizar V60, Chemex y prensa francesa

    Durante un año nos dedicamos a repetir la misma dosis de 15 gramos en proporción 1:16, cambiando una sola variable por vez. Molienda, temperatura del agua, tiempo de infusión. Ese trabajo quedó documentado en guías que hoy usamos en los talleres de barismo y que cualquiera puede replicar en su casa.

  3. Talleres

    Del cuaderno a la mesa compartida

    Los talleres presenciales de cata y maridaje nos obligaron a ordenar el material. Aprendimos que la gente no quiere solemnidad: quiere entender por qué un Malbec de Valle de Uco se siente distinto a uno de Luján de Cuyo, y por qué un café lavado de Etiopía pide otra temperatura de servicio.

  4. Suscripción

    Etiquetas boutique y microlotes rotativos

    La suscripción mensual surgió como respuesta a una pregunta repetida: qué comprar sin depender del precio ni del diseño de la etiqueta. Armamos una selección rotativa de vinos boutique y café verde, con envío a todo el país y notas de cata que acompañan cada caja.

  5. Hoy

    Un proyecto editorial con mesa propia

    Seguimos escribiendo notas de cata, comparando métodos de extracción y probando añadas nuevas. Lo que cambió es el alcance: hoy el contenido llega a lectores de todo el país y las cajas personalizadas salen cada mes desde Buenos Aires. El criterio sigue siendo el mismo de la primera cocina: anotar antes de opinar.