Vino y Café

Bitácora de cata

Maridaje de café y vino: una mesa posible

Notas de cata que se cruzan sin pelear

Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura de 7 minutos

El maridaje entre café y vino funciona cuando se piensa en intensidad, acidez y retrogusto, no en recetas cerradas. Un café de tueste medio con notas a frutos rojos dialoga bien con un Pinot Noir joven, mientras que un microlote lavado de Etiopía pide un blanco con textura.

Antes de armar la mesa conviene decidir qué queremos que quede en la memoria del último sorbo. Si el café es el protagonista, el vino acompaña; si el vino manda, el café se sirve más corto y con menos cuerpo. Servir ambos a la misma temperatura es el error más común: el frío apaga los aromas del café y el calor exagera el alcohol del vino.

Tres combinaciones para probar

Tueste medio + Pinot Noir joven

Frutos rojos y acidez viva. Se sirven a 60 °C el café y 14 °C el vino.

Microlote lavado de Etiopía + blanco con textura

Notas florales y cítricas que piden un Chardonnay con crianza breve.

Prensa francesa + Bonarda

Cuerpo y especias. El café se prepara con molienda gruesa y 4 minutos de infusión.

Pauta para una cata corta en casa

Con cuatro participantes alcanza: dos cafés y dos vinos, servidos en copas pequeñas y tazas tibias. Cada persona anota intensidad, acidez y retrogusto antes de comentar en voz alta. El orden importa: primero el café más suave, después el vino de cuerpo medio, y al final la combinación cruzada.