Vino y Café

Notas de cata

Malbec, Bonarda y Cabernet Franc: guía para leer una etiqueta argentina

Variedades, regiones y añadas sin solemnidad

Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura de 7 minutos

Una etiqueta argentina puede decir mucho más que la variedad y el año. Mendoza, Salta, Patagonia y Cuyo aportan perfiles distintos incluso con la misma uva, y la altura del viñedo modifica la acidez de forma perceptible. Repasamos qué significa un Malbec de Valle de Uco frente a uno de Luján de Cuyo, por qué la Bonarda vuelve al mapa y cómo el Cabernet Franc se comporta cuando se sirve a 16 grados.

Malbec: la altura no es un detalle de marketing

Un Malbec de Valle de Uco suele mostrar acidez más marcada y taninos firmes, porque los viñedos por encima de los 1.100 metros pasan noches frías que frenan la maduración. En Luján de Cuyo, más bajo y cálido, la fruta se siente más madura, con notas a ciruela y un paso en boca más redondo. Ninguno es mejor: son dos estilos distintos que conviene reconocer antes de decidir qué botella abrir con una tabla de quesos.

Bonarda: el regreso de una uva que nunca se fue

Durante décadas la Bonarda se usó como uva de corte o para vinos de consumo rápido. Hoy varios productores de San Juan y el Este mendocino la trabajan como varietal, con crianza breve en roble y un perfil jugoso, de acidez media y taninos suaves. Es una buena puerta de entrada para quien recién empieza a leer etiquetas y quiere algo versátil para la mesa diaria.

Cabernet Franc: servir a 16 grados cambia todo

Es la variedad que más se maltrata por temperatura. A 18 o 20 grados el alcohol tapa las notas herbales y de pimiento que la definen. A 16 grados aparece la tensión, la acidez se ordena y el retrogusto se alarga. Si la botella viene de Patagonia, con noches frescas, ese efecto es todavía más notorio.

Qué mirar en la contraetiqueta

Región, altura del viñedo, añada y porcentaje de crianza en madera. Con esos cuatro datos alcanza para anticipar el estilo antes de descorchar. El precio y el diseño pueden orientar, pero no reemplazan esa lectura.